lunes, 20 de octubre de 2008

Las aventuras de Fígaro.

Pasaban los días y Fígaro y Luna seguían lamentando que nadie les hubiera encontrado, entre ellos podían consolarse a su modo, pero en el fondo de sus delicados corazoncillos notaban la ausencia de sus seres más queridos: el Sol, Edu y Mari Carmen.

Durante algún momento del largo día, nadie sabe si tarde o temprano, Mari Carmen se armó de valor y decidió ir en busca de su gran amigo Fígaro, no sin antes avisar a Edu, para tan misteriosa expedición. Equipados con una indumentaria que parecia sacada del ropero de un militar, comenzaron graciosos la marcha. El Sol enfadado por no poder descansar ardía en llamas como nunca, Mari Carmen y Edu divagaron por los alrededores, tan cambiados desde el suceso, sin encontrar ningún vestigio de Fígaro. También andaban preocupados por la desaparición de la Luna, pero su objetivo era encontrar a la mascota. De repente Mari Carmen recordó que el dia de la huida del gato estubieron trasteando con un viejo jarrón, pero entonces no le dio mayor importancia, ya que quién se iba a imaginar lo que escondía aquel descuidado recipiente...

1 comentario:

Mª Carmen dijo...

Hola MªCarmen. Solo quiero aclarar que en el inicio del cuento, hice referencia a un jarron bello y bonito, mientras que tú te has referido a él como un jarron descuidado y anticuado.

Pienso que las caracteriasticas de este jarrón deberían ser las mismas a lo largo de todo el cuento.

¡un saludo!